Se sospecha que hubo un acuerdo con los dueños para impulsar el vaciamiento que abrió la intervención estatal y concluiría en una “recompra” por los mismos dueños. Otra de las polémicas es que el salvataje de la empresa es con fondos de la Anses. Los trabajadores denuncian que sólo cobraron un bono de alimentos de 150 pesos y empezarían a cobrar en 3 meses.
La papelera Massuh sigue en medio de una polémica. Tras la decisión del gobierno de intervenirla cuando estaba al borde la quiebra y poner al mando a Guillermo Moreno, abogado del Ministerio de Economía. Ya se habló de un preacuerdo entre el gobierno y los dueños de Massuh y ahora se dice que aunque la administración financiera de la papelera de Quilmes correrá por cuenta de un fideicomiso que controlará el Banco Nación y los fondos los dará la caja interminable que administra el cuestionado Amado Boudou, el directorio que llevó a la quiebra a la compañía sigue en funciones con aprobación del propio Moreno. Al respecto, Juan Alari, titular de la Federación de Obreros y Empleados de la Industria del Papel, Cartón y Químicos (FOEIPCyQ), aseguró que “cuando una empresa entra en una situación violatoria de cuestiones legales, es muy llamativo que desde el gobierno acepten que continúe el antiguo directorio de la empresa, el que la llevó a esta hecatombe. Todo el directorio está al frente de la firma. Han ratificado a todas las autoridades, no sólo a la autoridad de aplicación”. Las preguntas son muchas sobre todo para lograr explicar cómo aunque el fideicomiso del Nación será el único accionista de Papel Quilmes (así se llamará ahora tras la intervención), Moreno sigue sosteniéndolos en el comando de la compañía. Y por qué si la Anses es la que pone el dinero para el salvataje no nombra un director, como hizo en muchos otros casos donde heredó acciones, sino que aparece la figura “de facto” de Moreno, sin ningún tipo de vínculo con la administradora de fondos provisionales y sin ningún tipo de nombramiento para ejercer el poder en la papelera. De ahí las sospechas de un acuerdo entre el gobierno y los dueños de la firma para que la intervención estatal, luego de un posible vaciamiento de la empresa, acabe en una recompra. Otra de las “pruebas” sería el tratamiento que están recibiendo los más de 360 trabajadores con que cuenta la planta de Quilmes, quienes en poco menos de una semana pasaron de acuerdos promisorios al incumplimiento estatal. El titular del sindicato dijo al sitio La Política Online que “a los trabajadores, cuando buscaban apoyo para la estatización, les dijeron que en 10 o 15 días les iban a pagar los sueldos adeudados. Ahora, el mensaje que tienen los trabajadores de la empresa es que van a cobrar la deuda cuando la empresa empiece a producir”. Y sostuvo que para reencausar la maquinaria hace falta una inyección de 5 millones de dólares. Alari afirmó además que “a los trabajadores les han pagado con bonos de alimentos. Les han dado a cada uno 150 pesos, en vales de comida, cosa que previamente no les habían dicho nunca”. Se les debe una quincena y media, el aguinaldo del pasado diciembre y el que se venderá recién en junio. Un dinero insignificante para la Anses. El retorno de Massuh tomará tiempo, según Alari: “La industria papelera no es una fábrica de alfajores. Una máquina de 100 metros de largo por 40 de ancho requiere muchos aspectos técnicos para volver a funcionar”. Calculan que volverá a producir normalmente en unos 3 meses. “Massuh tenía el 30 por ciento del mercado, era la segunda del país. Si quisiera recuperar ese mercado, ya no lo puede hacer. Es lógico que le venda a las provincias, a las comunas y al propio Estado nacional”, sostuvo Alari.

